Andrea Saltzman: “Para De Loof la moda era una manifestación social”

Tras la muerte del artista, la académica recuerda que con él iba a compartir una charla en el Museo de Arte Moderno días antes de su partida.

Titular de cátedra en Diseño de Indumentaria y Textil en la UBA, pionera en vincular el arte y la moda en Argentina al menos desde la década del 90, Andrea Saltzman tenía pautada una conferencia pública con Sergio De Loof para el 20 de marzo. Dos razones fundamentales hicieron que se suspendiera: por un lado De Loof ya estaba hospitalizado y, por otro, el país atravesaba la primera jornada del aislamiento social preventivo y obligatorio que rige desde las 00 hs de ese día. “Tenía pensada una charla que hablaba de una situación contextual muy fuerte, que tiene que ver con un simbronazo, con el nacimiento de la carrera” explica sobre como sería el abordaje para ese encuentro en el marco de “Sergio De Loof:¿Sentiste hablar de mi?”. La autora del libro “La metáfora de la piel”, dice además de esa época que “hubo un sector cultural muy potente de contracultura que se volcó al sistema de la moda y al tema de la apariencia del cuerpo en escena, que buscó reconfigurar la sociedad”

¿Cuál fue la primera imagen que tuviste de él?

Fue el desfile de Cottolengo Fashion. La primera vez que lo vi entrar estaba con una remerita rayada y con el pelo rubio. Le tenía miedo, él tenía cagando a todos, tocaba un silbato, tenía una personalidad muy fuerte. La segunda vez, lo ví con un abrigo como de chenille que llegaba al piso, pasaba del punk a ser un monje. 

Era muy ecléctico…

Sí, Sergio decía “cómo me siento, me visto”.  A veces por tener una revista en la mano o por el gesto, el peinado, o por el calzoncillo, si era un slip o si era de tela con un agujerito. El tenía una construcción de la escena y del personaje; de entender el cuerpo social y entender la vestimenta para abrir espacios, de la moda como manifestación social. Creo que ese era el gran tema de De Loof. Lo que leía como diferencia de todos ellos (Gabriel Grippo, Gaby Bunader, Kelo Romero y Andrés Baño) es que tuvieron una cosa de cuidado de reciclaje….

Eso coincidía con otros lugares del mundo, adonde pasaba algo parecido, era genuino de la época

Sí era genuino, pero para mi ellos tenían algo de identidad muy fuerte. Tenían roles muy distintos.

¿Como se definía esa identidad?

Ya en la Primera Bienal, Grippo tomó los cueros de vaca que eran del campo, con pelo, la vaca de verdad, la criolla, la de acá. Hizo unas camperas que no te podías ni mover, pero era la vaca y adentro la pintaba de colores, todo era hibridación. El desfile era mezcla de música y un estado de tensión, entre folclore y rock más contemporáneo. Los chicos eran más intelectuales del diseño y Sergio tenía un perfil diferente; de barrio, de lo popular. Él admiraba a Mirtha Legrand y a Susana Giménez, a los idolos populares. Y sus viejos siempre estuvieron presentes. Recuerdo que cuando se fue a Nueva York, lloraba porque extrañaba a su mamá y su papá. 

Muy conectado con lo argentino y además observaba el discurso de la televisión y lo ponía en diálogo con otros discursos

Los dos valores indiscutibles de De Loof, fueron; que fue factor aglutinante permanente. Siempre juntó todo lo que hizo, el desarrollo de sus bares era un hecho cultural. Además, en un desfile todos participan, él rastreaba a los personajes en la calle, y todos tenían que participar, que coser.

Y no había escena y detrás de escena

El detrás de escena era tan fuerte como la escena. Eso creo, que él, todo el tiempo, trabajaba en un formato colectivo. Cuando puso el bar el Sheik era como estar en un Sheik. Nos hicimos muy amigos. Después estuvo en el armado de mi cumpleaños de 40 años. Con mi marido, Rosa Skific, Carolina Antoniadis y él, me organizaron un desfile con toda la gente de la cátedra.

La muestra del Moderno fue un homenaje en vida… ¿cuándo fue la última vez que lo viste?

Lo encontré hace unos años en el espacio de ArteBA y nos abrazamos y lo vi, como lo vi ahora. Me dijo que había muerto el padre, y “voy a hablar con vos y voy a ver si me gusta o no”. La idea era hablar de todo el contexto que fue, teniamos unos videos para entender esa época. Y de otra de las cosas que me había impactado que era la capacidad que tenía De Loof de conmover. Para mi un desfile que fue tremendo en ese sentido, fue uno que hizo en Cemento que salía uno con un vestido de novia y un cartelito que decía “De Loof ropa para soñar”.

Algo paradigmático es que fue un diseñador de culto que entraba y salía del sistema, y siempre volvía al borde

Él era un artista, de todo hacia una obra de arte. Y la obra de arte era el proceso de armado. Me acuerdo cuando fui a Bolivia, que lo veía poner las fotitos. Y cuando escuché el discurso que Lucrecia Martel le hizo a Almodóvar (en Cannes) lo identifiqué totalmente con De Loof. Ponía en valor la cultura popular, de lo “feo”.

Claro, lo embellecía

Si le daba esa connotación de lo bello, lo mágico. Tuvo ese don. Y algo tan arraigado con sus padres, y por otro lado era un tipo tan jugado.

 

Trash Rococó

Desde las 12 am del sábado, el Moderno puso a disposición online la película de Sergio Mitlag en homenaje a De Loof. Se encuentra en este link

 

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María Eugenia Maurello es graduada de la carrera de Ciencias de la Comunicación Social y del posgrado de especialización en Sociología del Diseño, ambos por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Ejerce el periodismo desde hace más de 16 años. Trabajó en los tres soportes (radio, gráfica y televisión) y también en medios digitales. Actualmente, escribe en el suplemento Moda y Belleza del diario La Nación, Revista VIVA, Revista Ñ. Produce y conduce el podcast “La Moda Dice” que se emite por Wetoker y por tercer año consecutivo dicta el taller de “Periodismo y Moda” en el Centro Cultural Ricardo Rojas de la UBA. Investiga sobre moda argentina para su próximo libro.

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