Pañuelo blanco: testimonio textil de la resistencia

Algunas prendas o accesorios de indumentaria trascienden el tiempo y el uso para volverse símbolos políticos, sociales y culturales, resultado que puede estar estipulado o puede darse espontáneamente en la continuidad de la vestimenta. Eso pasó con el pañuelo blanco, emblema de las Madres de Plaza de Mayo.

Las mujeres que se organizaron en torno a la búsqueda de sus hijas e hijos desaparecidos durante la última dictadura cívico militar, lo eligieron como elemento de identificación.

La primera vez que lo usaron fue el 1º octubre de 1977, durante la tradicional peregrinación a la Basílica de Luján. Las Madres se colocaron un pañal de tela en la cabeza, como estrategia para reconocerse entre la multitud.

En ¨Hebe de Bonafini. Historia de Vida¨ la biografía escrita por la periodista Matilde Sánchez, justamente, Bonafini, quien fue presidenta de la asociación Madres de Plaza de Mayo, reconoce que después de haber participado en esa procesión todo el mundo habló de ellas. Y en el texto, además rememora que el pañuelo las identificaba, las hacia libres y eso era una señal. Así fue como dejaron de usar los pañales y con medio metro de tela batista blanca hicieron los pañuelos que usan hasta el día de hoy.

Al comienzo fueron solamente blancos, luego llevaron bordados en hilo azul el nombre del hijo o hija y la fecha de la desaparición, incluso llegaron a incluir fotografías.

Arma textil

A mediados de los años 80, ya en democracia, mientras transcurrían las audiencias por el juicio a la Junta Militar, durante el gobierno de Raúl Alfonsin, Bonafini protagonizó otro episodio que confirmó la centralidad del pañuelo blanco.

En la jornada de la lectura de las sentencias, los jueces le pidieron que no lo usara porque era un símbolo político, ella se lo sacó de la cabeza y se lo puso en el pecho, luego, al momento de escuchar las primeras absoluciones, se lo volvió a colocar y se retiró de la sala.

Ese accesorio fue uno de los elementos que Felisa Pinto, la cronista especializada en moda, eligió para argumentar cómo el lenguaje de la vestimenta podía funcionar como herramienta, código o símbolo. ¨Las armas del vestuario¨, fue el título del artículo que escribió para Fem, la publicación dirigida por Elena Poniatowska y Margo Glantz. «Lástima que ninguna revista femenina se ocupó de contar aquella original forma de militancia: un elemento del vestuario femenino más original se había convertido, luego de aquel episodio, en un arma pacifica, pero tan contundente como cualquier otra», analizó Pinto en «Chic», el libro donde recopiló sus memorias.

En el décimo aniversario del nacimiento de las Madres, se colgaron centenares de pañuelos blancos frente a la Casa Rosada y un año después las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo subieron al escenario del recital de Amnesty con esos artículos textiles como sus estandartes.

A su vez, el 5 de diciembre del 2002, ya en este siglo, las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora realizaron el traspaso de sus pañuelos blancos a la organización H.I.J.O.S, con el propósito de darle continuidad a la lucha, y en 2017 hubo un Pañuelazo en respuesta al fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que beneficiaba con el cómputo del 2 x 1 a los genocidas presos por su accionar en la dictadura.

También se volvió inevitable referenciar al uso del pañuelo blanco con el violeta que representó a la cuarta ola feminista, y el verde que en Argentina hizo lo propio con la campaña de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

Lo llamativo en este caso fue que, si bien las mujeres de todas las edades lo anudaron en la muñeca, lo llevaron en el cuello y también lo ataron a sus carteras y mochilas, no se lo pusieron en la cabeza. Y esto puede tener que ver con que esa manera quedo asociada exclusivamente al uso que hicieron las Madres del pañuelo blanco, siendo ese gesto otro símbolo en sí.

En los últimos días la municipalidad de Victoría, Entre Ríos, invitó a los vecinos a una intervención de pañuelos blancos, los jugadores de Independiente de Avellaneda y el Club Atlético Temperley aparecieron con el pañuelo estampado en el frente de la casaca roja y la celeste, respectivamente.

Al mismo tiempo, la tienda de ropa de segundo mano Alma Vintage obsequió pañuelos a las clientes y el colectivo de artistas mujeres Lola Mora organizó en Tucumán una pintada de pañuelos y delantales para la vigilia del 24 de marzo.

Estas acciones no hacen otra cosa que dar cuenta de la vigencia y la resignificación de la resistencia del comienzo, que continúa y seguirá expresándose no más que a partir de ese triángulo de tela blanca.

 

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